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456 días cruciales para la Revolución
(+) Héctor Rodríguez Llompart. Foto: Agustín Borrego
Héctor Rodríguez Llompart cuenta a Trabajadores sus vivencias sobre el Che, como presidente del Banco Central
Felipa Suárez y Alina Martínez Triay
“Eran las dos o las tres de la madrugada. Él tenía un ataque de asma muy fuerte, sin embargo en ningún momento se quejó de su enfermedad, de la hora o del cansancio. Nos impresionó el respeto y la delicadeza con que aquel hombre, que era historia viva, atendió nuestros problemas y nos dedicó incluso mucho más tiempo del que estaba previsto”.
Así recuerda Héctor Rodríguez Llompart, entonces viceministro de Relaciones Exteriores, su primera visita al Banco Nacional, adonde había sido citado por su Presidente, el comandante Ernesto Guevara, nombrado para esa responsabilidad el 26 de noviembre de 1959.
Llompart, quien desempeñó varias décadas después ese mismo cargo, valora altamente y con conocimiento de causa los 456 días en que el Che estuvo al frente de las finanzas cubanas, una etapa de su existencia breve y tal vez por elloinsuficientemente divulgada pero no menos importante y decisiva en la consolidación del poder revolucionario, subraya nuestro entrevistado.
¿Qué situación se encontró el Che cuando fue designado Presidente del Banco?
Es conocido que uno de los principales objetivos de los enemigos de la Revolución, desde los primeros momentos, fue la desestabilización económica.
El panorama que se encontró el Che era bien complejo: extracción de divisas del territorio nacional por parte de los adversarios del recién nacido proceso revolucionario; existencia de grandes sumas de dinero cubano en su poder dentro y fuera del país, lo que les permitía contar con abundante capital para sufragar los gastos de la contrarrevolución; la inseguridad y el riesgo que
implicaba el hecho de que los billetes cubanos se imprimieran por empresas extranjeras fuera del control del Gobierno Revolucionario; y la banca comercial privada en manos de capitales extranjeros y cubanos subordinados a intereses foráneos.
El propio Che caracterizó la situación del Banco Nacional en esos momentos, cuando expresó que todas las decisiones de tipo financiero del Gobierno Revolucionario estaban controladas por lo menos por un representante de los intereses financieros de Wall Street.
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Era de esperarse entonces que su nombramiento fuera objeto de rechazo por parte de la reacción interna y del propio gobierno norteamericano…
Por supuesto. Como sabían que se trataba de un defensor intransigente del proceso revolucionario, se dieron a la tarea de descalificarlo.
El mismo día del nombramiento se presentó ante el presidente cubano Osvaldo Dorticós nada menos que el embajador de Estados Unidos para expresar su más enérgica protesta por la decisión de poner al comandante Guevara al frente del Banco Nacional.
Circularon chistes con marcada intención contrarrevolucionaria, como aquel de que Fidel había preguntado por un economista y el Che, equivocado, pensando que se había pedido un comunista, había levantado la mano.
Sin embargo el comandante Guevara demostró ser un comunista verdadero que a golpe de gran voluntad y talento llegó a convertirse en breve tiempo en un intelectual con profundos conocimientos, capaz de participar en debates económicos, de escribir decenas de artículos sobre el tema y hasta un libro: Apuntes críticos a la Economía Política.
A los que cuestionaban la decisión de nombrar a un oficial rebelde y no a un experto como Presidente del Banco Nacional, Fidel les dio una respuesta tajante, cuando dijo: “para que nadie se llame a engaño; el Che no está ahí para hacer ninguna barbaridad, el Che está ahí igual que cuando lo mandamos a Las Villas a impedir que pasaran las tropas enemigas hacia Oriente; lo he mandado al Banco Nacional a impedir que se vayan las divisas y para que el parque que tenemos en divisas pues se invierta correctamente”.
¿Cómo cumplió el Che esa difícil misión?
El comandante Guevara supo resolver en la práctica la compleja situación que encaró y dejó plasmadas en decretos y leyes las funciones correspondientes a un banco revolucionario. Entre las medidas por él adoptadas resaltan: el cierre de la fuga de divisas del país; la nueva Ley Orgánica del Banco reguladora del crédito público y privado, de las operaciones bancarias y monetarias como custodio de las reservas monetarias y de divisas, y único centro de ajustes y pagos del país; y la resolución nacionalizando las empresas bancarias norteamericanas y todas sus sucursales y agencias: The First National City Bank of New ork, The First National Bank of Boston y The Chase Manhattan Bank.
La nacionalización de los bancos norteamericanos fue, en opinión del Che, un paso de avance en la conquista de la independencia económica absoluta por parte del pueblo de Cuba.
Además durante su mandato se puso en vigor la Ley de Nacionalización de 44 empresas bancarias privadas nacionales y sus 325 sucursales en todo el país, y una operación organizada en la mayor reserva y en cuyo planeamiento y organización el Che tuvo un papel fundamental, que fue la emisión de nuevos billetes con su firma para facilitar el canje de dinero, lo que finalmente se realizó siendo Presidente del Banco el doctor Raúl Cepero Bonilla.
El Che promovió además la salida de Cuba del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, y el rechazo a que nuestro país fuera miembro del Banco Interamericano de Desarrollo, organismos económicos internacionales servidores de los intereses financieros norteamericanos.
En ese tiempo cumplió también otras importantes misiones vinculadas al cambio de mercados hacia los países socialistas ante el bloqueo comercial de los Estados Unidos y la creación del Ministerio del Comercio Exterior.
El 23 de febrero de 1961 fue nombrado como Ministro de Industrias. En menos de año y medio había cumplido ejemplarmente la compleja misión asignada.
¿Cuál considera que fue el legado del Che como Presidente del Banco Nacional a quienes lo sucedieron en esa responsabilidad, especialmente a usted, independientemente de que las circunstancias fueran diferentes?
Nos legó, no solo a los que ocupamos ese cargo, sino a todos los revolucionarios cubanos, entre otras muchas virtudes, su voluntad inquebrantable, el afán insaciable de superarse y el respeto, cariño y confianza en Fidel.
Preocupado por los trabajadores
Cuando le fue encomendada la presidencia del Banco Nacional de Cuba, el Che le manifestó al profesor, ya fallecido, Salvador Vilaseca, que cuando la Revolución asignaba una responsabilidad había que cumplirla, y hacerlo bien.
Fueron muchos los recuerdos atesorados por este en su relación con el Che, entre los cuales resalta uno demostrativo de que para el legendario Comandante hacer las cosas bien no solo se trataba de aplicar las medidas administrativas necesarias, sino pensar también en el hombre. Relató Vilaseca que entre febrero y junio de 1960 fueron liquidados el Banco de Desarrollo
Social (BANDES), la Financiera Nacional y el Banco de Comercio Exterior, instituciones paraestatales creadas por el tirano Fulgencio Batista con fines de lucro personal. Preocupado por el destino de sus trabajadores, el comandante Guevara dispuso su reubicación en otros organismos, y en cada despacho su principal objetivo era conocer si ya todos tenían un nuevo puesto de labor.
Fuente: Periódico Bastión, 26 de noviembre de 1989
Declaración Final del VI Foro de la Sociedad Civil Cubana contra el Bloqueo y la Anexión
18 Octubre 2009
Nosotros, participantes en el VI Foro de la Sociedad Civil Cubana contra el Bloqueo y la Anexión, reunidos en La Habana, a los 16 días del mes de octubre de 2009, en representación del amplio espectro de organizaciones y asociaciones civiles cubanas activas en los diversos sectores de nuestra vida nacional:
1. Reafirmamos que el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los Estados Unidos de América es el principal obstáculo para el desarrollo económico y social de Cuba. El daño económico directo ocasionado al pueblo cubano por la aplicación de dicha política asciende a una cifra que supera los 96 mil millones de dólares, hasta diciembre de 2008, lo que significaría alrededor de 236 mil 221 millones de dólares, a los precios actuales del dólar norteamericano. Estas cifras no ilustran ni los altos costos intangibles ni los daños emocionales que causa el bloqueo a nuestro pueblo.
2. Denunciamos que la principal víctima del bloqueo es el pueblo cubano. Las dos terceras partes de nuestra población nació y ha vivido bajo los efectos de esta criminal política. Todos los sectores de la vida nacional resultan afectados por el impacto que ocasiona a la economía del país; en particular, en lo referido a los sectores de la salud, la educación, la seguridad alimentaria, la salud animal, el deporte, la cultura, el transporte, la vivienda, el medio ambiente y las instituciones religiosas. Las acciones del bloqueo afectan especialmente, a la infancia, a las mujeres, a los adultos mayores y a las personas con discapacidad.
3. Reafirmamos que el bloqueo contra Cuba es el más prolongado, cruel e injusto que haya conocido la historia de la humanidad y constituye una verdadera guerra económica que califica como un acto de genocidio. Su objetivo fundamental y declarado ha sido la destrucción del orden constitucional de Cuba, privando a su pueblo de la soberanía y del ejercicio de su derecho a la libre determinación.
4. Subrayamos que la política de bloqueo no es un asunto bilateral. Tiene un marcado carácter extraterritorial y violatorio del Derecho Internacional y de las regulaciones internacionales de comercio que se intensificó a partir de la aprobación de las leyes Torricelli, en 1992 y Helms Burton, en 1996.
5. Resaltamos que desde 1992 hasta la fecha, la aplastante mayoría de los Estados miembros de las Naciones Unidas ha apoyado una resolución cubana que pide el levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos de América. A pesar de que el bloqueo concita un profundo rechazo en la comunidad internacional, los Estados Unidos de América continúan ignorando las 17 resoluciones adoptadas por la Asamblea General de las Naciones Unidas.
6. Reconocemos que algunas de las medidas implementadas por la administración del Presidente Barack Obama constituyen un paso positivo, sin embargo, son extremadamente discretas y limitadas y en nada contribuyen a desmontar la criminal política de bloqueo. Continúa en pie y en plena aplicación el complejo entramado de leyes y disposiciones administrativas que conforman las bases legales de la política del bloqueo, incluido su dimensión extraterritorial y la permanencia de la restricción de la libertad de movimiento de los ciudadanos norteamericanos.
7. Denunciamos que durante el año 2009, la aplicación de las medidas impuestas por el bloqueo ha sido más férrea por parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos de América, mediante la aplicación de un número creciente de multas y otras sanciones a los presuntos violadores de las leyes del bloqueo.
8. Reclamamos que se respete plenamente el derecho de las organizaciones de la sociedad civil cubana a sostener y desarrollar relaciones e intercambios de cooperación con otras de todos los países, sin la hostilidad e injerencia del gobierno de Washington. Exigimos que cesen las negativas de visas y otras restricciones para el intercambio cultural y académico con el pueblo, los científicos y los representantes de organizaciones de mujeres, sindicales, estudiantiles, religiosas, deportivas, ambientales y otras, estadounidenses o de cualquier otro país. Las limitaciones impuestas por el gobierno de Estados Unidos de América al desarrollo de estas relaciones expresan su temor a que los ciudadanos de ese país conozcan la realidad de Cuba y constituyen, además, una violación de sus derechos constitucionales.
9. Enfatizamos que la aplicación de esta política de bloqueo y guerra económica total, constituye una evidente e inadmisible violación de los derechos y libertades fundamentales del pueblo cubano, y perjudica de igual modo los derechos y libertades del propio pueblo norteamericano. Incluso, afecta a los ciudadanos de terceros países a causa del efecto extraterritorial de dicha política y las “leyes” con las que pretenden sustentarla.
10. Reconocemos y agradecemos la amplia y efectiva solidaridad hacia nuestro país de miles de organizaciones de la sociedad civil en el mundo, especialmente aquellas que representan los más nobles sentimientos del pueblo norteamericano y valoramos altamente las posiciones asumidas por éstas, por los gobiernos y organismos internacionales que no se han plegado a las presiones del gobierno de Estados Unidos de América.
11. Exhortamos a las organizaciones de la sociedad civil de los distintos países a hacer público su apoyo solidario, de la manera que consideren más efectiva en sus respectivos países, al proyecto de resolución que el próximo 28 de octubre considerará la Asamblea General de las Naciones Unidas, por decimoctava ocasión, titulado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”.
12. Expresamos nuestra confianza de que el 28 de octubre la comunidad internacional expresará, una vez más, su contundente repudio a esta política genocida.
13. Ratificamos nuestra determinación de profundizar la obra de la Revolución, y continuar la construcción de una Patria independiente, solidaria y justa; que preserve las conquistas alcanzadas, fortalezca nuestra labor humanitaria con otros pueblos del mundo y defienda hasta las últimas consecuencias nuestra revolución socialista y la unidad de nuestro pueblo.
¡Hasta la victoria siempre!
La Habana, 16 de octubre de 2009
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